¿Cómo salgo de aquí?
- Gema Benito González

- 8 hours ago
- 2 min read
Hay etapas de la vida en las que una persona se despierta con una sensación difícil de explicar. Nada “grave” ha ocurrido, pero algo ya no encaja. Alrededor de los cincuenta años, muchas personas atraviesan una crisis vital profunda, silenciosa y poco nombrada, en la que surgen preguntas que antes no estaban tan presentes: ¿qué hago ahora con mi vida?, ¿qué lugar ocupo?, ¿quién soy cuando ya no me necesitan igual?
Los hijos crecen, se vuelven más autónomos o se van de casa. La relación de pareja cambia, a veces se distancia, a veces se sostiene por inercia, otras entra en crisis. Y en medio de todo eso aparece una sensación de soledad interna, incluso estando acompañada. No es una soledad visible, sino una vivencia íntima de desorientación y cansancio emocional.
No quiero preocupar a nadie, pero estoy agotada
Muchas personas llegan a consulta diciendo que sienten que “ya no pueden con todo como antes”. Les cuesta mantener el ritmo, el empuje, la energía. Aparecen la tristeza, el aislamiento social, la pérdida de interés por cosas que antes ilusionaban. Sin embargo, no siempre se permiten expresarlo. Callan por miedo a preocupar a sus seres queridos, por no “cargar” a los demás, por sentir que deberían poder solas.
En algunos casos, este malestar coincide también con cambios físicos y emocionales propios de la perimenopausia, una etapa que sigue estando poco acompañada psicológicamente. Alteraciones del sueño, cambios de humor, irritabilidad, ansiedad o una tristeza difícil de ubicar pueden intensificar la sensación de estar perdida. En el blog puedes profundizar más en este momento vital en el artículo sobre perimenopausia y salud mental, donde abordo cómo estos cambios influyen en el bienestar emocional.
Cuando todo esto se acumula, la pregunta aparece con fuerza: ¿cómo salgo de aquí?
Y la respuesta no suele ser inmediata ni sencilla. No se trata de “animarse”, ni de pensar en positivo, ni de seguir tirando. Se trata, muchas veces, de parar y mirar qué está pasando por dentro.
Buscar ayuda psicológica es, en estos momentos, un gesto de cuidado. La terapia ofrece un espacio donde poder nombrar lo que duele, ordenar el caos interno y entender por qué ahora todo pesa más. No porque haya algo “mal” en la persona, sino porque está atravesando un cambio vital profundo que necesita ser acompañado.
Desde mi consulta de psicología en Barajas y a través de la terapia psicológica online, acompaño a personas que se sienten desbordadas, vacías o desorientadas en esta etapa de la vida. La terapia online permite acceder a este acompañamiento desde casa, con flexibilidad y sin barreras geográficas, algo especialmente valioso cuando el cansancio o el aislamiento pesan.
Salir de aquí no significa volver a ser quien se era antes. A veces significa permitirse ser distinta, más consciente de los propios límites, más conectada con lo que se necesita ahora. Y ese camino no tiene por qué recorrerse en soledad.
Pedir ayuda puede ser el primer paso para empezar a comprender qué está pasando y abrir nuevas formas de estar en esta etapa de la vida. Si quieres conocerme más en profundidad puedes hacerlo aquí.






Comments