top of page

Agenda consciente en psicología: menos pacientes, más presencia terapéutica

  • Writer: Gema Benito González
    Gema Benito González
  • Jan 18
  • 3 min read

Updated: Jan 26


En los últimos años, muchas consultas de psicología —también la mía— han vivido una creciente demanda. Más personas piden ayuda, más procesos se abren y, en paralelo, aparece una pregunta incómoda pero necesaria:

¿hasta dónde es sostenible acompañar sin perder calidad, presencia y cuidado?


Después de un tiempo de reflexión clínica y personal, he tomado una decisión clara: trabajar desde una agenda consciente. Esto implica no saturar la agenda, limitar el número de pacientes y priorizar una presencia terapéutica plena en cada proceso que acompaño.


En este artículo quiero explicarte qué significa esto, por qué lo considero parte de una buena práctica profesional y cómo influye directamente en la calidad de la terapia.


¿Qué es una agenda consciente en psicología?


Hablar de agenda consciente no significa “trabajar menos” ni “poner límites por comodidad”. Significa trabajar con sentido, cuidando los ritmos humanos que necesita un proceso terapéutico.


Una agenda consciente es aquella en la que el o la psicóloga:


  • Limita de forma intencional el número de pacientes.

  • Respeta espacios de descanso, supervisión y formación.

  • Evita el encadenamiento constante de sesiones sin margen de integración.

  • Y puede ofrecer una atención presente, regulada y disponible emocionalmente.


En psicología, la herramienta principal no es solo la técnica: es la presencia. Y la presencia no se improvisa cuando la agenda está desbordada.


Menos pacientes, más presencia: una decisión clínica


A menudo se asocia la “agenda llena” con el éxito profesional. Sin embargo, en consulta sabemos que más no siempre es mejor.


Acompañar procesos terapéuticos implica:


  • Escuchar con profundidad.

  • Sostener emocionalmente situaciones complejas.

  • Integrar lo que ocurre en cada sesión,

y cuidar el propio estado interno como profesional.


Cuando la agenda se satura, el riesgo no es solo el cansancio, sino:


  • La pérdida de matices.

  • La disminución de la capacidad de resonancia.

  • La dificultad para estar verdaderamente disponible.


Por eso, reducir carga no es una renuncia, sino una decisión ética y clínica.


Cómo beneficia una agenda consciente a las personas que acompaño


Esta forma de trabajar no está pensada solo para el autocuidado profesional. Tiene un impacto directo en la experiencia terapéutica de quien acude a consulta.


Una agenda consciente permite:

  • sesiones con mayor atención y foco.

  • mayor capacidad para ajustar el proceso a cada persona.

  • y un vínculo terapéutico más cuidado y estable.


En terapia, sentirse escuchado/a con calma y presencia plena no es un detalle menor: es parte del proceso de cambio.


Autocuidado profesional y buena praxis en psicología


El autocuidado en psicología no es un lujo ni algo accesorio. Forma parte de la buena praxis profesional.


Cuidar la agenda es una manera concreta de:

prevenir el desgaste emocional y el burnout,

sostener la motivación clínica a largo plazo,

mantener claridad mental y emocional,

y ofrecer una terapia más ética y responsable.


Desde esta mirada, el autocuidado del terapeuta no va en contra del paciente: va a favor del proceso terapéutico.


Psicología sostenible: una práctica a largo plazo


Trabajo tanto en consulta presencial en Barajas como en terapia online, acompañando a personas en distintos momentos vitales. Para poder sostener este trabajo en el tiempo, necesito que mi práctica sea sostenible.


La psicología no es una carrera de fondo que se gane por agotamiento, sino por:

  • Coherencia

  • Cuidado

  • Revisión constante

  • Respeto por los propios límites.


Una agenda consciente me permite seguir acompañando con compromiso, sin quemarme y sin despersonalizar los procesos.


¿Qué implica esto en la práctica?


De forma concreta, trabajar con agenda consciente significa que:


  • No siempre puedo ofrecer cita inmediata.

  • Puede haber listas de espera en determinados momentos.

  • Priorizo la continuidad y la calidad del proceso frente a la acumulación de casos.

  • Reviso periódicamente mi disponibilidad real.


Elegir cómo trabajar también es cuidar


Decidir cómo quiero trabajar es también una forma de cuidado: hacia mí y hacia las personas que acompaño.


Por eso he decidido identificar mi práctica con esta idea: Agenda consciente. Menos pacientes, más presencia.


No como un eslogan, sino como una forma real de entender la psicología:

con tiempo, con límites y con humanidad.


Si estás buscando un espacio terapéutico…

…donde el ritmo sea respetado,

puedes encontrar más información sobre mi forma de trabajar en la sección Sobre mí o contactarme para resolver dudas.

Comments

Rated 0 out of 5 stars.
No ratings yet

Add a rating

Si te ha resultado útil, compártelo en tus redes

bottom of page